Un loco no es sino las ideas corrientes de un hombre pero bien encerradas en una cabeza. El mundo no pasa a través de su cabeza y se acabó. Se vuelve como un lago sin ribera, una cabeza cerrada, una infección.
A mí me empiezan a entrar dudas. Un estentóreo grito me despertó. ”¿Qué ocurre?”, pensé. Al poco de oír la voz de auxilio, un enjambre de sombras me rodeaba, batiendo sus brazos sobre mi cuerpo como en una especie de ritual purificador. Solo que en este caso, los hechiceros llevaban batas blancas y sus agitadas voces repetían:” ¡Se nos va, se nos va!”. Todo fue muy rápido. Lo cierto es que no he vuelto a saber nada de ellos. A veces, los sueños parecen tan reales...
Estas navidades me van a regalar algo muy especial. Y yo, que lo se desde Agosto, me siento inmensamente feliz. No por el regalo sorpresa en si, sino por saber que cada día que el ovillo va menguando en tamaño, es un canto a la vida, un día más para escuchar por el teléfono la trémula voz que me pregunta que quiero para Reyes...
Sin embargo...,¡oh, sin embargo!, parecen adivinarse aquí y allá dispersas, débiles, inciertas huellas de que ha habido, de que ha podido haber, o por lo menos ha querido haber, alguna vez, un mundo.
El tiempo no es ninguna medida, un año, diez años, no son nada; ser artista quiere decir: no calcular, no contar; madurar como el árbol que no empuja su savia y que, confiado, se yergue en las tempestades primaverales sin temer a que el verano no pueda llegar tras ellas. Llegará de todos modos. Pero sólo llega para los pacientes que viven como si tuvieran la eternidad ante sí, tan serenamente tranquila y vasta. Yo lo aprendo a diario, lo aprendo por el dolor, al que estoy agradecido: ¡la paciencia lo es todo!
Y dio otro bocado. El último y voraz bocado antes de subir al cuadrilátero. El estómago le rugía de hambre y ahí estaba Ringo, el viejo boxeador, frente a una joven promesa del pugilismo. Frente a frente, las dos miradas. La experiencia de quien vuelve de un camino recorrido y la mirada limpia y obtusa de la juventud, siempre joven, ciega de triunfos y clamores. Ringo luchaba por llevarse al gaznate algo de comer,….pero la juventud pedía paso a gritos. Un croché acabó con Ringo en la fría lona de la realidad, donde los sueños acaban a golpes.